



Estimados colegas,
Escribo estas lineas para compartir algunas reflexiones desde nuestra inundación a comienzos de Octubre: No importa el tamaño del desastre lo que importa es dejar las cosas mejor que como estaban...
Es curioso que un descuido pueda causar tanto daño, todo fue absolutamente evitable, bastaba con cerrar la llave que se usó, pero no importa buscar un responsable o culpable, no soluciona ni aligera el problema, por el contrario lo hace más pesado y difícil de solucionar. Es probable que si ocurre algo así nuevamente, no coloque un cartel advirtiendo el problema, si no sólo clausure el baño, por ejemplo, o sea tal vez el responsable en primer lugar soy yo. Siento que el dojo lloraba (literalmenbte) por un poco de cariño, mayor delicadeza y respeto. Siento que en estos años que llevamos en nuestra nueva dirección de Luis Middleton, se ha formado un nuevo grupo de cinturones negros y candidatos a, pero en lo concreto del cotidiano, sacar el polvo reunido por todas partes, limpiar el ambiente antes y después de la práctica, hemos decaído hasta la negligencia casi total. No es deber de una persona o un grupo de miembros del dojo el preocuparse de los deberes, sólo es necesario venir a pulir la mente, el espíritu y el dojo que es una sóla cosa. Si pensamientos como que, "otros van a hacerlo nos llegan a la cabeza", elimínenlos, no es verdad, nadie llega, es sólo cosa de venir a observar la limpieza mensual, somos en promedio 3 o 4 los que venimos siempre y los mismos. Qué evita barrer cuando al entrar veo polvo en la escalera o el baño???, qué evita pasar un paño en el lavamanos cuando observo ésto???? yo creo que es la inercia del tengo que hacer, estoy apurado, o no tengo tiempo, o simplemente me da lata, bueno al dojo venimos a limpiar justamente esa energía inútil para nuestra vida, la misma energía que necesitamos para entrenar es la que usamos para limpiar, calentar el cuerpo barriendo el piso y trapeando la escalera es mejor que correr media hora, es preparar la mente en la sintonía correcta para el entrenamiento. Hasta que algún día despertemos y podamos sentir que no hay diferencia con entrenar en el dojo o el resto de actividades de la vida.
El maestro que hizo el piso ha sido una lección redondita... se metió en internet para estudiar pisos de dojos, los ensambles, pulidos etc., conclusión hizo un mueble en el que dan ganas de entrenar, la madera se siente viva y el brillo refleja los movimientos de quien está entrenando, produce así como timidez el pisar para no dañarlo. Creo que lo anterior es producto de que se hizo con atención , cariño y mejoró el rostro de entrada de nuestra casa, tanto así que llevamos 5 manos de barniz y voy por dos más para que quede más pulido y brillante, puede ser obsesivo pero siento que estimula la práctica. Pienso que todo el dojo, así como las armas y trajes que usamos debieran recibir el mismo tratamiento y cuidado, el dojo debe ser un lugar que quien lo visite sin explicaciones sienta que debe mantener el silencio y respeto, adecuandose a la energía y espíritu del lugar , eso va más allá de sólo mantenerlo limpio pero cómo nos manejamos dentro de este espacio, el aseo es sólo reflejo de ello. La analogía Zen del polvo en el dojo no hace más que confirmarse cada día, " el polvo en el dojo es como la mente, hay que limpiarlo a diario, no importa cuan pulido haya quedado el día anterior en la mañana ya se acumuló nuevamente"
Fernando Saá
